Naturalmente nuestro organismo posee la capacidad de recuperar/sostener todos los procesos metabólicos y hormonales que necesitamos a diario.

En circunstancias especiales, tales como déficit de micronutrientes, altos volúmenes de entrenamiento, baja energía, falta de tiempo para cumplir con las comidas diarias, problemas digestivos, etc. Una adecuada suplementación sería la solución, al agregar correctamente lo que con la dieta/minuta no logramos completar.

Por ejemplo, buscando una mejor composición corporal y entrenamiento, el uso de proteínas en polvo pueden ser de gran utilidad, al completar la cantidad de proteínas diarias que nuestra dieta necesita. Sin embargo, si con el número de comidas diarias logro alcanzar mi requerimiento proteico, ¿es necesario además suplementar? En este caso más no es mejor, ya que en algún momento la cantidad de proteínas en exceso solo serán excretadas, perdiendo el beneficio del suplemento y, además, generando un gasto económico innecesario.

Antes del uso de estos productos, debes considerar lo siguiente:

  • Plantear un objetivo en base a su finalidad: para qué lo necesito y si esa necesidad es real (siempre asesorándose con un profesional del tema)
  • Evaluar si con la dieta/alimentación diaria existe un déficit o no de algún micronutriente u otro en cuestión (ej: mi dieta es muy pobre en frutas y verduras, no completo una cantidad correcta de comidas diarias, no consumo alimentos de origen animal, etc)
  • Puedo sostener su uso en el tiempo: para lograr un aporte con el uso de suplementos debemos ser rigurosos, al menos por un periodo determinado
  • Corroborar su uso a través de exámenes sanguíneos: valores séricos pueden determinar de manera objetiva si necesitamos suplementar, además de entregarnos información sobre que tan severo es ese déficit

 

Por la Nutricionista Francisca Bustamante