Muchas veces nos auto etiquetamos como “ansios@s” “adict@ a”… y/o “muy dulcer@”…

Hoy te quiero contar que no ES que tu SEAS así, son las elecciones de tus alimentos que te condicionan a ser así y a entrar en un  círculo vicioso que le cuesta muchísimo salir de la adicción de los dulces y carbohidratos

La ansiedad y “poca fuerza de voluntad” frente a diferentes tipos de alimentos y a comer en momentos que sabemos que no tenemos hambre, proviene del consumo constante de alimentos que estimulan mucho nuestro cerebro, estos alimentos principalmente son los azúcares y carbohidratos blancos, que se degradan como glucosa y se absorben muy rápidamente debido a la falta de fibra. Esto hace que esta glucosa suba muy rápidamente en la sangre y que se concentre toda esa carga de glucosa en un tiempo muy corto – a eso le llamamos HIPERGLICEMIA – Toda esa carga de glucosa en el cerebro es 8 veces MÁS ADICTIVA QUE LA COCAÍNA, por lo que no podemos hacer “vista gorda” al efecto que generan los carbohidratos blancos y azúcares. Más allá del efecto corporal que generen, debemos tener muy en consideración el efecto que generan en el cerebro, que es el centro de operaciones donde se toman las decisiones, en donde se inicia el comportamiento alimentario. Además que una vez que sube fuertemente la glucosa en sangre, luego ésta baja bruscamente también, cursando por una HIPOGLICEMA que es sumamente incómoda para el cuerpo lo que estimula a que uno quiera comer cosas dulces sin control, transformándose en ese momento en una “necesidad” y claro que si lo es… El cuerpo está cursando una hipoglicemia y te esta pidiendo ayuda para que repongas esa glucosa en sangre – el cuerpo luego de un tiempo en hipoglicemia puede reponerse perfectamente solo a través de la GLUCONEOGENESIS, que es la generación propia de glucosa, y sale victorioso sólo de esa hipoglicemia, pero previo a esto es muy difícil de poder controlarlo – Es lo típico que pasa alrededor de las 4 pm, que necesitas una, UNA galletita con un cafecito, sabes que no tienes hambre, pero no quieres, ni puedes decirle que no a esa galletita o chocolatito, ¿¿te suena??

Es muy probable que te de esta sensación si es que tu almuerzo consistió en una porción abundante de carbohidratos blancos.

En KETO la historia es otra, la dinámica y relación con la comida están completamente controladas, y todo esto debido a que no mantenemos el cerebro estimulado ni disparamos la insulina cada vez que comemos debido a que no incorporamos glucosa. Gracias a esto el cerebro no se “enciende” y esto genera que las ganas de comer disminuyan, no hay fluctuaciones hormonales que te impulsen a comer sin ganas y esto favorece el completo control de la alimentación, todo el tiempo y por ende a una elección correcta de los alimento en los tiempos correctos.

Dejar el consumo de azúcares y carbohidratos blancos es la clave para un tratamiento nutricional cómodo, fluido y exitoso.

 

Por la Nutricionista Macarena de las Peñas