Por mucho tiempo la frase ¨Comer tarde engorda¨ ha estado dentro de los MITOS de la alimentación, pero algunos estudios muestran que 𝗡𝗢 es tan falso cómo creía! Es más, los estudios apuntan a que ya no sólo importa el qué y cuánto comer, si no que el cuándo también parece ser importante.

En una revisión sistemática, se muestran los beneficios de comer temprano sobre la pérdida de peso corporal, el metabolismo de la glucosa (resistencia a la insulina) y el control del apetito:

Peso: Se muestra que un consumo mayor de calorías en la noche se asocia con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, mientras que comer más calorías en el almuerzo o el desayuno podría protegernos contra el sobrepeso y la obesidad.

Metabolismo de la Glucosa: Se vio una mayor resistencia a la insulina en los grupos que comen tarde v/s los que concentran su alimentación temprano. Además, en comidas tardías se observó una mayor eficacia en la absorción de carbohidratos.

Apetito: Una ¨desalineación circadiana¨ podría causar desordenes en las hormonas reguladoras del apetito, cómo la Grelina (¨Hormona del hambre¨) y la Leptina (¨Hormona de la saciedad¨). Es decir desordenes en los horarios de alimentación podría alterar los ritmos de estas hormonas, afectando el apetito y los niveles de ingesta de energía. Además en uno de los estudios se reportó mayores niveles de saciedad y menores niveles de hambre en el grupo que concentró su alimentación en la mañana.

Entonces… Hay que tener presente el horario de las comidas, especialmente la última del día, cómo una posible estrategia para el control del peso, resistencia a la insulina y control del hambre!!. Lo ideal sería comer por última vez al menos 2 horas antes de acostarse y que esta comida sea a base de proteínas, verduras y carbohidratos integrales.

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Link de Referencia: https://bit.ly/2XGWJe6

 

 

Por la Nutricionista María Paz Aspillaga