Desde que el azúcar se convirtió en un enemigo de la alimentación saludable, los edulzantes tomaron la delantera en el mercado del dulzor, siendo añadidos a todo tipo de productos para niños, adultos y especialmente para pacientes diabéticos.

Hace algunos años se pensaba que los edulcorantes eran un reemplazo de el azúcar con cero acción en el organismo (o sea su consumo “pasaba piola” en el cuerpo), pero no hasta unos años después, que entendimos que no traen calorías pero si efectos!. Los cuales en el último tiempo han sido recalcados por la ciencia alertando respecto al consumo de edulcorantes en relación a nuestro aumento de peso, resistencia a la insulina, cambios en la microbiota y finalmente a esa sensación constante y repetitiva por ese “antojito dulce”. Por ejemplo:

1) No elevan la glicemia (Azúcar en sangre), pero si la insulinemia. Siendo la insulina la hormona anabólica; osea por excelencia formadora de tejido adiposo(grasa). Por lo que se ha visto que quienes consumen más productos sin azúcar por lo general se asocia con una mayor ganancia de peso y más resistencia a la insulina… Todo lo contrario a lo esperado ¿no?

2) Aumentan tu apetito por lo dulce! por la misma razón, ya que el sabor dulce de estos edulcorantes activa receptores que promueven la secreción de insulina, alterando la sensación y señales metabólicas, aumentando esta necesidad dulce.  Upss!

3)  Algunos estudios muestran que si consumimos sucralosa acompañada de hidratos de carbono, vamos a estar absorbiendo más rápidamente la glucosa que si sólo consumiéramos azúcar. Por lo tanto el consumo de estos edulcorantes potencia los peaks de glicemia, y claro, en una persona sana se puede compensar a través de la insulina, pero en un paciente diabético no puede compensarlo porque ya tiene deteriorada la secreción de insulina. Eso quiere decir que los pacientes diabéticos tienen que usar los edulcorantes con moderación y no a “libre demanda” como se ha entendido hoy en día.

4) Altera tu microbiota(conjunto de bacterias en tu intestino)!, La cual es el centro de comando de toda la salud humana, siendo estos edulcorantes reconocidamente poco amigables con ella, generando menor inmunidad y perpetuando un estado inflamatorio que nada bueno provoca.

Entonces; ¿Qué usar?

La clave está en utilizar aquellas opciones más naturales y que se han identificado como más seguros (como la stevia 100% ), PERO poniendo siempre énfasis en la dosis! Evitar endulzar absolutamente todo ( el te, aguas de hierbas) etc!, si no tengo reales problemas con el azúcar quizás lo más sensato es bajar mis umbrales de dulzor poco a poco y volver a alternativas naturales para endulzar como la panela, azúcar de coco o miel! (después de todo, si bajas el umbral de dulzor no usarás 20 cdas de azúcar al día, sino 2 cdas como máximo!)

Lista/listo para dejar de morir de ataques por cosas dulces? Este es tu camino!

 

Por la Nutricionista Teresita Gormaz