Lo mas entretenido de la cocina es innovar e improvisar y mejor si lo hacemos para hacer más saludables nuestras recetas. Reemplazar ingredientes por otros de mejor calidad nutricional es una muy buena estrategia, el problema es que muchas veces no sabemos bien que opción nos conviene y en que cantidad. Por eso les voy a dar algunos datos prácticos para reemplazar el azúcar en la cocina.

Hay que tener presente dos conceptos importantes:

  1. Poder edulcorante: cada endulzante tiene un nivel de dulzor distinto, por lo general los comparamos respecto a una estándar, el azúcar. Por ejemplo, la miel endulza un poquito mas que el azúcar (30%), mientras que la stevia 300 veces más y la sucralosa, 600. Dependiendo de esto, es la cantidad de endulzante que usamos.
  2. Consistencia: dependiendo de si el endulzante es líquido o sólido, se debe ajustar el aporte de líquidos. Si se cambia una sólido por otro líquido, se debe disminuir ¼ taza de ingredientes líquidos (leche, agua, aceite, etc), por cada 1 taza de endulzante líquido que se agrega. Si por el contrario, cambiamos uno líquido por otro sólido, debemos agregar ingredientes líquidos en la misma proporción.

Además es importante considerar otros factores:

  • Si se usan endulzantes líquidos (Miel, syrup, jarabe, etc), disminuir en 5ºC la temperatura del horno, ya que estos caramelizan y se podrían quemar.
  • La stevia no se recomienda para ser horneada, se pone amarga con el calor y su volumen es mucho menor que el azúcar u otros endulzantes. Se podría usar la mitad stevia y mitad otro endulzante.
  • Las frutas frescas y/o deshidratadas también son una muy buena opción para agregar dulzor a las preparaciones. (Plátano, duraznos, pasas, dátiles, etc)

 

 

Por la Nutricionista María Paz Aspillaga