La intolerencia a la lactosa se ha convertido en la maldición alimentaria mas común del último tiempo, volviéndonos detective de los ingredientes y miedosos ante todo lo de composición desconocida que pueda caernos mal…

Esta “maldición” ha sido muy bien cubierta por la industria alimentaria llenando los supermercados de productos sin lactosa y por la industria farmacéutica por medio de la venta de la enzima Lactasa, para poder digerir los lácteos.

La Lactasa es la enzima que nos permite digerir la lactosa, el azúcar de la leche. La capacidad de producir esta enzima efectivamente se va perdiendo a lo largo de los años, siendo más clásico encontrar intolerancias en adultos mayores que en niños.

Pero ¿Porque ahora todo el mundo está intolerante?, ¿Qué pasa con nuestro intestino que somos cada vez más sensibles?, ¿Qué estamos comiendo o haciendo que nos tiene con los supermercados lleno de productos sin lactosa?… ¿Puedo hacer algo para volverme más tolerante?

Para todas estas preguntas existe respuesta: La clave está en tu salud intestinal. Y sí, ¡puedes hacerte más tolerante a la lactosa!

Si, así como lo lees. Tu salud intestinal depende de tu Microbiota; que son el conjunto de bacterias que colonizan tu intestino, y un desbalance en estas da paso a bacterias menos “útiles” para nuestro organismo y correcto funcionamiento, también conocido como Disbiosis. Lo que nos provoca un conjunto de consecuencias asociadas como sintomatologías de síndrome de intestino irritable, intolerancia a la lactosa, gluten, alergias, entre otros.

Múltiples factores como la dieta, ciertos edulcorantes, el ambiente, el uso de antibióticos, incluso las emociones pueden provocar cambios en tu microbiota, generando un ambiente más inflamatorio y más permeable.

Un intestino más permeable provoca que alérgenos como la lactosa, gluten y otros; pasen con mayor facilidad entre las células y generen las reacciones que clasificamos como intolerancias. Pero esta permeabilidad es transitoria si se trata, por lo que muchos de los casos de intolerancia a la lactosa también pueden ser transitorios si desinflamamos y re-colonizamos correctamente, volviendo a generar esa unión estrecha entre células evitando el paso de los alérgenos directo a nuestro cuerpo que generan esas desagradables reacciones…

Este tratamiento para mejorar tu salud intestinal probablemente no te devuelva la totalidad de la capacidad enzimática que tenías a los 5 meses de vida cuando solo tomabas leche materna y tu intestino era una fiesta de maravillosas bacterias… pero si te permitirá comer sin miedo a que todo te caiga mal, y de vez en cuando comer algún lácteo normal y no morir en el intento.

¡Sumado a que mejorando tu salud intestinal no solo eres más tolerante a la lactosa sino a todos los alimentos! Tu intestino es tu segundo cerebro, así que un intestino feliz de seguro es una persona feliz.

 

Y tú, ¿Qué esperas para darle una mano a tu salud intestinal?

 

Por la Nutricionista Teresita Gormaz