Es común que cuando empezamos un tratamiento nutricional para bajar de peso hacemos algunos cambios en nuestra dieta, dejamos de comer algunos alimentos, y los reemplazamos por otros más saludables.

 

Y nos parece bastante sencillo en teoría, pero cuando intentamos llevarlo a la práctica no siempre nos resulta de la forma que esperábamos, aparecen obstáculos y en algunos casos, abandonamos estos cambios, a los que les llamamos “hacer dieta”, porque no los podemos sostener en el tiempo.

 

Cuando decimos “no puedo comer esto” automáticamente sentimos un deseo mucho más intenso de comerlo, o por otra parte cuando decimos “comí tal cosa y me salí de la dieta”, nuestro cerebro lo percibe inmediatamente como un fracaso e intentamos compensarlo con aún más restricciones, por lo que entramos en un círculo vicioso muy difícil de detener.

 

Frente a este problema, una técnica que es muy útil, y que siempre intento enseñarles a mis pacientes, es el “Mindful Eating”, o Alimentación Consciente. Proviene del Mindfulness o consciencia plena, del vivir el momento presente en el que estás.

Con el proceso de alimentarnos sucede lo mismo, estar en ese momento tan preciado e importante que es comer, disfrutarlo y darle esa prioridad que merece, nos hace ser capaces de experimentar una variedad de sensaciones a las que no siempre estamos atentos.

 

Por ejemplo, si vas comiendo en el auto, o caminando por la calle, hay una gran variedad de estímulos externos como ruidos, movimiento de personas, autos, etc., que hacen que no estés 100% concentrado en lo que estas ingresando a tu cuerpo.

Por otra parte, están los estímulos internos, como preocupaciones, tareas pendientes u otro tipo de pensamientos, que hacen que mientras comemos también estemos distraídos.

 

Te invito a crear una pausa, un pequeño espacio donde bloquees el teléfono, o cierres el computador, te sientes cómod@ y respires, sientas si realmente tienes hambre, o es el sentimiento de ansiedad el que te empuja a comer. Y cuando decidas comer, realmente lo disfrutes, ya sea algo simple o un plato elaborado, que sientas sus sabores, aromas, que sientas tu cuerpo.

Solo en ese momento, te darás cuenta que más allá de la dieta, te estarás reencontrando contigo y tus sensaciones al comer, por lo tanto, te será más fácil hacer esos cambios que tanto deseas para lograr tus objetivos nutricionales.

 

 

Por la Nutricionista Yael Toporowicz