La gran mayoría de las personas, necesitamos del famoso chocolatito,  galletita post almuerzo o en la tarde  vienen esas ganas de comer algo dulce. Esto ocurre porque existe una “adicción” a los carbohidratos, no te asustes por escuchar la palabra adicción, pero los carbohidratos refinados, al no tener fibra, son altamente adictivos, estimulando las mismas zonas cerebrales de placer que la cocaína. Por ende no se trata de no tener voluntad, se trata de que son productos altamente adictivos, de rápida absorción, generando pick de insulina (hormona altamente inflamatoria y que inhibe los procesos de quema de grasa), provocando un círculo vicioso, de no parar de comer. Por eso es tan difícil comerse 1 cuadradito de chocolate o 1 galleta.

En esos momentos de desesperación por algo dulce o por el solo hecho de querer comer, sin tener hambre la denominada ansiedad,  te invito a recurrir a los siguientes alimentos que detendrán tu ansiedad o tu impulsividad por lo dulce:.

  • 1 trozo de chocolate amargo 85% cacao (este funciona muy bien! Detiene de inmediato la ansiedad por algo dulce)
  • Té de Rooibos
  • Puñado de almendras sin tostar y sin sal. (12 unidades)
  • Puñado de pistachos sin sal.(12 unidades)
  • Puñado de semillas de calabaza, sin tostar (1 cda sopera)
  • Mix de: almendras, pistachos, semillas de calabaza. (sin tostar y sin sal) (6 unidades de cada fruto seco y ½ cda de semillas)
  • 1 huevo duro (preferir de gallinas libres)

*Es muy común y me pasa mucho con mis pacientes que el café post almuerzo, además de interferir en la absorción de minerales, insita a tomarse con algo dulce, por ende la mejor opción es eliminar el café post almuerzo y reemplazarlo por una maravillosa infusión de rooibos. Si eres de los que no hay opción de dejar el café, recurre a un café de calidad sin endulzante.

Es importante que te observes en qué momentos viene esa ansiedad, preguntarse porqué estoy ansioso, por lo general siempre detrás de la ansiedad hay algo interno que resolver, ya sea a nivel emocional, laboral, etc. Ahí hay que trabajar y conectarnos con nuestro ser interno, nuestro verdadero yo.

 

 

Por la Nutricionista Josefina Díaz