Al parecer la pregunta siempre es la misma ¿Qué es mejor: un galletón de avena casero o uno empaquetado, considerando ambos con las mismas calorías, grasas, etc…?

Pero primero, ¿Qué son los alimentos procesados?; son productos con ingredientes en su preparación que no son alimentos… más fáciles de reconocer como aquellos que vienen empaquetados y que muchos de sus ingredientes no sabríamos ni leerlos. En otras palabras; son productos que simulan ser alimentos.

A la fecha la evidencia científica tiene respuestas para esta pregunta, ¡elegir alimentos procesados SI tiene un impacto directo a la salud!

Se pudo demostró que en promedio los sujetos con una alimentación basada en alimentos procesados (en comparación con consumo de alimentos no procesados, con igual aporte de calorías, grasas, sodio, etc) consumía 500kcal más al día. Esto se explica por el gran poder de estos alimentos hiperpalatables de capturar nuestros sentidos, siendo promotores de adicciones alimentarias y generando comportamientos alimentarios patológicos.

Además se demostró que alteran la cantidad de hormona supresora del hambre e interfieren en la señal cerebro-intestino; alterando finalmente la capacidad de regular nuestra voluntad ante la ingesta de estos productos.

¿Y el peso? Se demostró que los sujetos con esta dieta aumentaban de peso, mayormente en masa adiposa, y además de esto bajaba su metabolismo (tenían menor gasto energético)!

Además de la evidencia científica tan cruda es importante considerar como los alimentos procesados han irrumpido nuestra cultura, desplazando los hábitos de sentarse a comer con otros, la necesidad de cocinar, compartir y otros elementos tan propios de nuestra historia y evolución como seres humanos que no podemos dejar de mencionar.

Un argumento a favor de estos productos procesados podría ser que son prácticos y más baratos… pero si nos deteneros a pensar en esto, pareciera que no estamos incluyendo las repercusiones de los costos en salud de estas decisiones alimentarias. A esto le llamamos “externalidades en salud”, a los costos futuros que tendrán decisiones actuales, en donde pareciera ser que entonces: lo barato sale caro.

Sin dejar de lado que por supuesto que los alimentos procesados implican mayor uso de recursos como por ejemplo todo el plástico para empacar este tipo de productos, sumado a las grandes distancias que recorre entre países para comercializarse…teniendo también un gran costo a nivel medioambiental.

Entonces si vamos a preocuparnos por tomar correctas decisiones alimentarias en pro de nuestra salud; debemos considerar que sean coherentes no solo con la ciencia, sino con nuestra cultura, economía y medioambiente.

La invitación es volver a comprar y comer local, cocinar en las casas, que el amor y preocupación sean parte de los ingredientes de nuestro plato, comer sentados, consientes, no mientras manejo… buscando retomar lo que desde siempre ha sido innegablemente positivo para nuestra salud; Alimentación natural.

 

 

Por la Nutricionista Teresita Gormaz