En post anteriores les había comentado sobre la importancia de ir cambiando nuestro tipo de alimentación de acuerdo al tiempo y estación del año. No es casualidad que todas las culturas tengan sus tradicionales e icónicas comidas que los caracterizan y eso es por el ambiente, clima y disponibilidad de alimentos que tienen en su entorno.

Comer de acuerdo a la estación es una manera muy fácil de entregarnos salud, cargarnos de energía y ser coherente con lo que necesitamos. Sin embargo, ahora tenemos a nuestra disposición gran variedad de alimentos de todas las estaciones, a veces nos perdemos y tendemos a comer siempre lo mismo, cuando nuestro cuerpo pide a gritos que le demos variedad de nutrientes.

En la época de frío, es indispensable para nuestra integridad mantener el calor interno. Comer calentito, preparaciones caldosas, que aporten agua y calor, cocinadas a bajas temperaturas y largas horas, como el famoso caldo de hueso! Que abunden los alimentos marinos (pescados, algas y mariscos), subterráneos (camotes, papas, betarragas, zanahorias, etc) y oscuros (porotos negros, sésamo negro, lentejas).

Esta manera de alimentarnos aumenta la vascularización, así mantenemos la irrigación sanguínea, manteniendo nutridos nuestros órganos de oxígeno y energía.

Así nos vamos adecuando a lo que el cuerpo va necesitando según la naturaleza y vamos manteniendo nuestra salud e integridad corporal.

 

 

Por la Nutricionista y Health Coach Camila Quevedo