Visitar o no al Nutricionista? Sirve? Que tiene el o la profesional que yo no pueda saber o hacer? si la cosa es cerrar la boca. Yo puedo solo, el tema es que no he tomado la decisión. Me van a pasar el clásico papel de “dieta” lleno de restricciones y que sufriré a morir por llevarlo a cabo para bajar de peso y sentirme un poco más cómod@ con mi apariencia.

Esto lo he escuchado varias veces, pacientes que visitan la consulta con muchos prejuicios o con experiencias pasadas que no fueron de las mejores.

Mi recomendación es que cada uno viva su propia experiencia y una vez que inicie un tratamiento lo haga de manera comprometida, en especial con la frecuencia de las sesiones que son 1 vez a la semana; esto es fundamental en el tratamiento de Mermoz, tanto para el paciente como para el Nutricionista. Es un tratamiento más fluido, con más posibilidades de realizar cambios a la alimentación y con mayor control de lo que pasa en el día a día. Además a quien no le aburre comer todos los días lo mismo?

Vale la pena mencionar el auto boicoteo: Un evento o un alimento en el que comiste de más y eso fue el punto de inicio para seguir comiendo a deshora y un exceso de comida, el círculo vicioso que no te deja lograr tus objetivos y la razón por la cual la mayoría está a “dieta”. Dieta, una palabra que debes sacar de tu vocabulario y que da para otro post.

Me detengo en el “autoboicoteo” porque es la principal razón de deserción de un tratamiento nutricional. Es decir, ya tomaste la decisión de realizar el tratamiento, pero este “autoboicoteo” impide continuarlo y finalmente lo dejas (ojo: incluso aunque los resultados logrados vayan excelente).

Espero que esta reflexión te ayude a meditar sobre como sobrellevar la decisión de ir o no al Nutricionista y si ya estás decidido, continúes hasta el final, siempre conversando con tu Nutricionista sobre los objetivos y metas, disfrutando del proceso.

Te dejo invitado a aventurarte en una alimentación que perdure a lo largo del tiempo, con los resultados que esperas. Te invito a Mermoz!

 

 

Por la Nutricionista Pía Ramos